Atención, a todos los humanos, esta es la verdad.
Los hámsters son extraterrestres
que han venido a estudiar a la raza humana procedentes de otra dimensión, pero
como son unos cachondos mentales se hacen pasar por mascotas. Su verdadero
aspecto es el de centollos de tres metros de diámetro, pero gracias a un
aparato llamado Constrictor de Materia, han conseguido reducir su tamaño y
parecer adorables animalitos peludos de ojillos tiernos y comportamiento
libidinoso. Su costumbre de acaparar comida de forma desaforada para luego esconderla
los delata como lo que son, unos avaros de tomo y lomo. Su plan maestro
consiste en esperar a que los humanos se maten unos a otros y así ellos se
quedarán con el planeta. Para conseguirlo más rápidamente pretenden
reproducirse de forma brutal, gracias a su libido superdesarrollada, e invadir
todos los hogares del mundo. El mayor problema lo tienen en China y otros
países asiáticos, en los cuales se comen todo bicho viviente, aunque
científicos hámsters están desarrollando una solución, pero todavía no la han
conseguido.
Por otra parte tienen que tener
cuidado con otra raza, procedente del centro galáctico, que tiene los mismos
planes. Su aspecto original es de babosas de cinco metros de color fucsia, pero
pululan entre los terrestres disfrazados de abogados y políticos. Se les
reconoce por su hablar engolado y su tendencia a lucir corbatas de colores
chillones. El plan maestro de éstos es arruinar a los terrestres a base de
pleitos e impuestos pero, a pesar de todo, los humanos, ignorantes de las
terribles amenazas que se ciernen sobre ellos, viven despreocupados, es decir,
preocupados por como pagar la hipoteca a 50 años y de qué manera se podrán
comprar el Home Cinema para ver los próximos mundiales de fútbol.
Pero todos ellos ignoran que la
peor amenaza procede de los Escritores Desconsagrados, procedentes de una
dimensión paralela, que como una plaga de dimensiones bíblicas, invadimos las
publicaciones con relatos que contienen mensajes codificados que inducen a las
neuronas al suicidio. Nuestro plan, como no, es apoderarnos de la Tierra, pero
tanto los humanos, como los hámsters y los abogados y políticos, perderán la
masa encefálica convirtiéndose en zombis sin cerebro que trabajarán para
nosotros.JA, JA, JA. (Risa sardónica con
reverberación siniestra).
(El de las fotos es Spoky, es
macho y un deportista consumado, se entrena todas las noches en su rueda
durante más de seis horas).
