Ya tenía ganas de comentar este libro. Hace varias semanas que lo terminé de leer pero todavía no había tenido tiempo de escribir el comentario. Pero antes de empezar le agradezco al autor las molestias que se tomó para que yo pudiese encontrar un ejemplar de su libro en Valencia.

El autor, Khristo Poshtakov, es búlgaro y en su país está considerado como el mejor o uno de los mejores autores de ciencia ficción. No me extraña nada después de haber leído la novela “Industria, Luz y Magia”, publicada por Bibliópolis, el cuento Nunca es demasiado tarde para un nuevo problema y el ensayo El desarrollo de la Ciencia Ficción y la Fantasía en Bulgaria publicados en los números 148 y 166 de Axxón. Su biografía la podéis encontrar en www.ciencia-ficción.com y en Bibliópolis, por lo que no creo que sea necesario que me extienda más, pues me vería obligado a repetir lo que ya se ha dicho.

Si os apetece charlar con Khristo Poshtakov podéis encontrarlo en la lista: La otra CF de Europa, escribe un español bastante correcto y es muy amable.

Industria, Luz y Magia es una historia de fantasía, pero aunque tiene los elementos clásicos de las mismas, no es la habitual historia de un caballero mata un dragón, con la colaboración de un mago, para ganar el corazón de una princesa. Bueno, sí que es eso, pero… diferente. Los protagonistas son: Bardy, un caballero venido a menos que cabalga un patético jamelgo, que haría parecer un purasangre al mismísimo Rocinante. Goro, un mago que suspendió hasta el recreo cuando estudiaba hechicería y que no sabe leer su propio libro de magia. Y Dzog, un escuálido dragón que pasa más hambre que una supermodelo. Los tres habitan en Landiria, el reino fantástico medieval más cutre de la historia, en el que reina el rey Rogonal, amante del vino y, como descubre a lo largo de la historia, de la cerveza. Como no podía faltar también hay una bella princesa: Rosamunda, deseada por todos los caballeros de los reinos circundantes, pero que se pasa de exigente a la hora de elegir consorte. Dispuesto a ser elegido por la princesa, Bardy, tras un desagradable incidente con el dragón Dzog, le pide ayuda al chapucero mago Goro. Como era de esperar el hechizo sale mal y se ven transportados a Hollywood, justo en mitad del rodaje de una película.

No voy a desvelar las mil y una peripecia de los tres personajes en nuestra dimensión, o una muy cercana a la nuestra, sólo añadiré que les va mejor que en su mundo y que al cabo de un tiempo el caballero Bardy, perdidamente enamorado de la idealizada Rosamunda, siente necesidad de regresar a Landiria. Y para ganarse el corazón de la virginal doncella se lleva consigo un coche deportivo cargado de artefactos modernos, y de pilas para hacerlos funcionar.

Pero no queda ahí la cosa, hay muchas más aventuras y peripecias divertidas que hacen que valga la pena leerlo.